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La Era del Vacío. Gilles Lipovetsky.

Ké onda raza amada?, ¿kómo andan today? Espero ke bien porke ahora si, vengo a sakudirles sus mentes kon esta rekomendación literaría ke les haré.

Se trata de uno de los libros ke en mí kausó un gran revuelo después de haberlo leído; tanto o más ke los libros de Rius. Se trata del libro: La era del vacío del filósofo y sociólogo Gilles Lipovetsky. Un libro ke habla sobre la era del posmodernismo. Era ke se da, komo su nombre indika, después del modernismo sucitado en los años 30 (los dadaistas y surrealistas fueron los últimos vestigios de originalidad ke tuvo el siglo pasado, después de ellos, lo demás se limita a kopiarlos o modifikar sus ideas) Esto lo afirma Lipovetsky en su libro.

Pero veamos mejor el resumencito ke les tengo preparado para ke se den una idea de la magnitud de este sociólogo. Lo ke hay ke tener en kuenta, es ke es un libro eskrito hace 30 años y verán ke muchos se identifikarán kon lo akí expuesto (Yo praktikamente me leí ahí XD)

Por cierto, este artíkulo aparecerá en una revista cultural de akí de mi ciudad llamada:  Sector 7, sólo ke para el blog le aumenté algunas kositas  😉

Platicando con una amiga preparatoriana sobre la bulimia y la anorexia, me comentó que “ese tema ya está muy trillado, todos los maestros se la pasan diciendo sobre eso”

Frase que me llevó a reflexionar y darme cuenta que lo dicho por Gilles Lipovetsky en su libro La era del vacío: Ensayos sobre el individualismo contemporáneo (Ed. Anagrama, 1983) era total y absolutamente cierto.

El libro hace una reflexión filosófica sobre la sociedad joven de aquellos lejanos años 80 y que nos muestra por completo el desinterés generalizado de los jóvenes de esa década.

“La indiferencia crece. En ninguna parte el fenómeno es tan visible como en la enseñanza, el prestigio y la autoridad del cuerpo docente prácticamente han desaparecido. El discurso del maestro ha sido desacralizado, banalizado situado en el mismo plano que el de los mass media. La enseñanza se ha convertido en apatía escolar, mezcla de atención dispersada y escepticismo. Es ese abandono del saber lo que resulta significativo, mucho más que el aburrimiento de los escolares.

De manera que hay que innovar a cualquier precio: siempre mas liberalismo, participación, investigación pedagógica y ahí está el escándalo, puesto que cuanto mas la escuela se dispone a escuchar a los alumnos, mas estos se deshabitan sin ruido ni jaleo a ese lugar vacío como desierto.”

Eso fue sólo una pequeña muestra de lo que el autor habla sobre la indiferencia en los alumnos. También nos habla sobre el narcisismo, diciéndonos que:

“Cada generación gusta de identificarse con una figura mitológica en función de los problemas que viva dicha generación. Edipo como emblema universal, Prometeo, Fausto, Sísifo como espejos de la condición moderna.Cuidar la salud, preservar la situación material, esperar las vacaciones: vivir sin ideal, sin objetivo trascendente resulta posible.”

La inversión narcisista ahora es el culto al cuerpo a través de mil prácticas cotidianas: angustia de la edad y de las arrugas, obsesión por la salud, por la ‘línea’, por la higiene; rituales de control (chequeo) y de mantenimiento (masajes, sauna, deportes, regímenes); cultos solares y terapéuticos (superconsumo de los cuidados médicos y de productos farmacéuticos).

“El miedo moderno a envejecer y morir es constitutivo del neo-narcisismo: el desinterés por las generaciones futuras intensifica la angustia de la muerte, mientras que la degradación de las condiciones de existencia de las personas de edad y la necesidad permanente de ser  valorado y admirado por la belleza, el encanto, la celebridad hacen la perspectiva de la vejez intolerable.”

“¡Si al menos pudiera sentir algo!”: esta frase se traduce como la “nueva” desesperación que afecta a un sinnúmero de personas, es el acuerdo general de los psicólogos que desde hace mas de treinta años han recibido pacientes con este trastorno narcisista.

“El sentimentalismo ha sufrido el mismo destino que la muerte; resulta incómodo exhibir las pasiones, declarar ardientemente el amor, llorar, manifestar con demasiado énfasis los impulsos emocionales (Nota: aunque esto ya lo han superado los jóvenes hipermodernistas actuales: los emos) Como en el caso de la muerte, el sentimentalismo resulta incómodo”

El libro también hace una crítica mordaz a los artistas contemporáneos siempre dados a destruir las formas y sintaxis instituidas, rebelándose violentamente contra el orden oficial y el academicismo: odio a la tradición y furor de renovación total.

El modernismo no contento con producir temas y obras inéditas, quiere romper la continuidad que nos liga al pasado para instituir obras absolutamente nuevas. Pero al mismo tiempo las obras de vanguardia, tan pronto como han sido creadas pierden todo sentido y se hunden en lo ya visto, el modernismo prohíbe el estancamiento.

“El modernismo es una especie de autodestrucción creadora…el arte moderno no es sólo el hilo de la edad crítica, sino el crítico de sí mismo. El modernismo no es sólo una rebelión contra sí mismo, es a la vez revolución contra todas las normas y valores de la sociedad burguesa.”

Otro de los temas que aborda es el de: Destino humorístico y edad <<posigualitaria>> donde nos menciona lo siguiente:

Consecuencia última de la edad del consumo, el proceso humorístico revista la esfera del sentido social, los valores superiores se vuelven paródicos, incapaces de dejar ninguna huella emocional profunda. Bajo el empuje de los valores hedonistas y narcisistas las referencias eminentes se vacían de su substancia, los valores que estructuraban el mundo en la primera mitad del siglo XX (ahorro, castidad, conciencia profesional, sacrificio, esfuerzo, puntualidad, autoridad) ya no inspiran respeto, invitan más a la sonrisa que a la veneración: parecen fantasmas de vodevil, y sus nombres evocan a nuestro pesar algo vetusto o ridículo.

Así pues, el proceso humorístico designa algo más que la producción deliberada de signos <<cómicos>>, designa simultáneamente el devenir paródico de nuestras representaciones, y ello sin que intervenga la voluntad de los individuos y grupos: ahora, incluso el más serio, el más solemne –sobre todo éste- por contraste, adquiere una tonalidad cómica. Nadie es ajeno a ello en un momento en que el propio conflicto político, la división derecha-izquierda se disuelve en una parodia de rivalidad que simbolizan perfectamente esos nuevos espectáculos altamente risibles que son los debates televisivos.

Otro de los aspectos que toca es: Microtecnología y sexo porno

El desmenuzamiento de la división social coincide de alguna manera con la nueva tendencia tecnológica a lo <<ligero>>: a la hiperpersonalización de los individuos y los grupos responde la carrera hacia la miniaturización, accesible a un público cada vez más amplio. Se han señalado hace tiempo los aspectos risibles de las innovaciones tecnológicas modernas, sus proliferaciones de accesorios, sus aberraciones de funcionalidad absoluta (las películas de J. Tatí, por ejemplo); pero en la época del hi-fi, del video, de la <<pulga>>, ha aparecido una nueva dimensión que deja atrás el ridículo de los automatismos <<inútiles>>. Ahora, la aprehensión humorística procede no de la excreencia gratuita sino de la proeza tecnológica consistente en ocupar menos espacio.

Cuando lo social entra en la fase humorística, comienza el neo-narcisismo, último refugio ceremonial de un mundo son potencia superior. A la desvalorización paródica de lo social responde el sobreinvestimento litúrgico del Yo: es más, el devenir humorístico de lo social es una pieza esencial en la emergencia del narcisismo. A medida que las instituciones y valores sociales se entregan en su inmanencia humorística, el Yo se realza y se convierte en el gran objeto de culto de la posmodernidad. ¿De qué podemos ocuparnos seriamente hoy en día, como no sea de nuestro equilibrio físico y psíquico? Cuando los ritos, costumbres y tradiciones agonizan, cuando todo flota en un espacio paródico, aumentan la obsesión y las prácticas narcisistas, las únicas aún revestidas de una dignidad ceremonial.

Como ven, estas son sólo algunas de las sentencias que trae el libro de Gilles Lipovetsky, lo curioso del caso es que habla de la sociedad (de primer mundo claro está) de hace casi treinta años y si lo vemos, es demasiado actual en nuestra sociedad mexiquense. Recomiendo ampliamente la lectura de este libro, tanto a maestros, como alumnos y personas en general interesadas por los problemas psico-sociológicos que a todos nos atañen y que no debemos ignorar para no caer en el posmodernismo ni el hipermodernismo que es la crítica que el filósofo y sociólogo Lipovetsky hace en este libro.

Bueno raza, espero les haya gustado este resumen ke hice del libro de los aspektos ke para mi, reflejan parte de la sociedad en la ke vivimos ahora.

Nos videamos luego.

Koméntenle, ya saben 😉

Ateo!